Mi princesa azul

Conociéndote probablemente estés odiando el post anterior.

Pero esté blog no está diseñado para agradar a nadie mas que a mi propio interior.

Es ella la que se descarga aquí.

Lilith y yo.

Y a Lilith realmente no le interesa agradarle a nadie.

Mucho menos, ahora que cargamos con este doloroso queloide.

Pero hay algo que te quiero decir…

Aquellas palabras que una vez me dijiste.

Avanzan sin dudarlo en la inmensidad del tiempo y el espacio.

Convirtiéndose en esperanza.

Pero te mentiría al negarte que existen días de confusión.

Porque algunas respuestas se sienten sin firma…

Y a veces es como si solo las susurraras suavemente y en voz baja.

Casi imperceptible…

Pero a la vez…

Con una voz que solo tú y yo podemos escuchar.

Es este el momento adecuado?

De dar un paso adelante?

O dar un paso al costado?

Quizás el miedo sea inevitable…

Pero…

Permaneceremos juntas en lo bueno y en lo malo.

En dirección al lugar donde atravesemos esta colina…

En dirección a nuestro hogar…

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A

Pendex

Nunca te he escrito ni había pensado en hacerlo realmente…

Pero hoy me nació hacerlo.

Nunca veo tu historia.

Por tí.

Pero hoy se me pasó por alto…

Esa mirada tuya…

Podríamos realmente llamarla mirada?

Dime de donde conseguiste tanto dolor?

Por que tu mirada me expresa tanto sufrimiento?

Hay tanto guardado y reprimido detrás de esa mirada de pocos amigos…

Perdón Pendex…

Perdón por no haber sido lo que tu querías…

Perdón por haber ilusionado a tu ya cargado corazón…

Perdóname por haberte fallado así.

Y es que volviendo  ver tu mirada, ahora tan desde afuera, puedo darme cuenta del verdadero dolor que te debí haber causado…

De verdad que lo siento.

Ojalá algún día tenga el coraje para decírtelo en persona.

Perdóname por haberme convertido en “esa” mina…

Y es que cuando nos cruzamos, yo no era capaz de cargar ni conmigo misma…

Solo puedo desearte lo mejor y que llegue la real indicada, que pueda sanar todo eso que veo en tu mirar.

De verdad, lo siento…

Mientras en Reñaca

Estoy en reñaca con una vista manjar.

Pero ahí están.

Y se cruzó un ave negra que ninguna de las dos supo reconocer.

Y ella estudia las aves.

Creo que se acerca.

Viene.