2017

Hoy quiero escribir sobre este increíble año…

Y vaya que año!

He vivido tanto…

Ha sido un año lleno de saltos, caídas, piruetas y acrobacias.

Este año ha tenido de todo.

Pero me voy ganadora.

Me siento tan feliz y plena de haber vivido este año…

Incluso podría calificarlo como el mejor año de mi vida.

Porque este año, lo cierro armada.

Lo cierro completa.

Lo cierro plena.

Lo cierro empoderada.

Lo cierro genuinamente.

Lo cierro habiéndome descubierto infinitamente.

Lo cierro feliz.

Y es que hace tanto no me sentía así de bien…

Haberme desarmado tanto, para haber moldeado este hermoso resultado.

Gracias por tanto, vida misma…

A quien sea el que orqueste esta sinfonía.

Al guionista de este show.

Al arquitecto de esta estructura.

Al artista que se preocupó de cada detalle.

A la vida…

Le doy infinitas gracias.

Por haberme dado todas estas oportunidades

Que por fin supe aprovechar…

Gracias.

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Mientras en Reñaca

Estoy en reñaca con una vista manjar.

Pero ahí están.

Y se cruzó un ave negra que ninguna de las dos supo reconocer.

Y ella estudia las aves.

Creo que se acerca.

Viene.

Madre e hija.

No recuerdo realmente si alguna vez les hablé de mi hija.

No, no mi gata.

No, tampoco mis peluches de unicornio.

Una real de carne y hueso.

Pero que es solo un año menor y es mi hija hace ya casi dos años.

Una gran amiga que llegó a vivir con nosotras. Si, con mi ex, la pendeja de cabeza rapada. Así nos volvimos una familia lesbomaternal.

Tres meses a toda raja en los cuales formamos unos lazos hermosísimos que hoy por hoy son eso y mucho mas.

Ella, mi propia hija, fue quien me levantó de la mierda misma cuando la pendeja me dejó. Fue ella quien me enseñó muchas de las lecciones que aprendí y quien supo guiarme en momentos en los que no veía la salida.

Hoy por hoy nuestro lazo se ha hecho quinientas mil millones de veces mas fuerte y cuatico. Intenso y amado. Lleno de liberación y entrega. Y por sobre todo, incondicional.

Hoy pasamos la tarde en su universidad. El día estuvo hermoso. Empezó a hacer calorcito y aprovechamos unos frutitos locos.

Le conté lo que había pasado el fin de semana con su otra madre.

Y le vomité todo lo que tenía ahogado en mi corazón. Hacía mucho que no lloraba de esa manera. Hacía mucho mas que no me abría así con alguien.

Pero se siente infinitamente liberador.

En este mismo momento estoy recordándolo mientras lo escribo y todo voladita (se sabe) y no saben la calma que siento en este momento. Es como si las aguas se hubiesen calmado Brígido. Siento mi corazón sereno y tranquilo.

Luego de haberlo conversado mucho y no solo contarle lo que pasó con su madre, sino que también le conté de otros aspectos profundos de mi ser, me dijo algo que me caló muchísimo.

“Tú no eres de este mundo Scarlett.”

Y creo que nunca nadie me había dicho algo que yo sintiese tan acertado.

Fue como un click. Un breve segundo en el que notas como todo tu ser se expande y muchas cosas parecen sincronizar en tu mente.

Y creo que tiene razón.

Les mentiría si les niego que eso mismo me hizo justificar mas aún el querer, ya saben, dead.

Pero ella al segundo después me arroja.

“Y creo que viniste a entregar muchas cosas aquí en la tierra.”

Le pregunté si realmente entregaba algo y su respuesta fue sin pensarlo un SI.

Y ahora encuentro una razón mas para quedarme.

Infinitas gracias hija mía. Solo nosotras entenderemos nuestra conexión y como realmente estábamos destinadas a encontrarnos. Y es realmente hermoso.

Y en este momento, me siento muy feliz por cada una de tus palabras. En especial la parte de no ser de este mundo, porque así es como me he sentido hace años y eres la primera en sentirlo genuinamente.