A ti

Fue una noche única.

Intensa.

Drogada.

Bizarra.

Under.

Todo lo subterráneo que necesitaba para escapar una vez más de mi realidad.

Y ahí te volviste a cruzar.

Una vez más mi hermoso ratón.

Mis pupilas siguen muy dilatadas.

Mis músculos siguen muy tensos.

La pantalla me molesta lo suficiente, pero no lo necesario para no dejarte escrito esto.

Antes de que se esfume.

Y ahí te volviste a cruzar.

Una vez más en mis pensamientos.

En el after más surrealista de mi vida.

Sonó “me rehuso”

Y simplemente lo dejé fluir.

Salió por cada poro de mi piel.

Por cada ácido, por cada cristal, por cada hongo y por cada pasti.

Por ahí salió….

Lo dejé salir y fluir como el sentimiento me lo demandaba.

Se la canté con el alma al universo, esperando que de alguna forma te llegara.

Cada fragmento de mi ser, te cantó en ese momento esperando alcanzarte.

Desgarrándome.

Desarmándome.

Pero siendo humana.

Lo lloré desde él génesis mismo de mi ser.

Cada estrofa, cada coro, lo lloré y me rasgaba la polera intentando arrancar un dolor ahogado desde mi pecho.

Y lloré.

Y lloré.

En el after más extraño de mi vida, más drogada que nunca y lloré y lloré y lloré.

Hasta que la canción acabó.

Y me obligué a recordar, que nuestra historia también.

Y volví a ese rostro tan actuado que ya me sé de memoria.

Pero estuviste ahí.

Te me cruzaste una vez más mi hermosa nativa….

Advertisements

Reflejo 

Quiero compartirles una emoción fugaz que tuve el día de hoy.

Me encontraba yo relajadamente tendida en el sillón de mi living, cuando de un salto mi polola me quita el computador y me comparte un besito. 

Fugaz, etéreo, sorpresivo, hermoso. Delicioso. Tierno. Amor.

No se con que iba cargado o qué tanto se ha enredado en mi piel esta linda cabra chica. Pero lo que sentí fue nuevo y único.

La miré a los ojos. Brillaban de emoción, no sé que había, pero lo que fuese, era belleza pura. Me embobé en eso, en la inmensa galaxia de sentimientos y emociones que en ellos pude ver. Olvidé el beso, esa mirada era todo lo que quería. 

Cai en cuenta de mi trance cuando sentí sus dedos rozar mis mejillas… Estaba llorando. 

No soy de las que llora, soy de las que guarda y se mutila por dentro.

Me preguntó por qué lloraba. Y yo ya tenía la respuesta. Lloraba de emoción. De emoción por todos los sentimientos que me bombardeaban. Por lo mucho que mi corazón se aloca por ella. Por como congeló mi mente con un beso.

Lloraba de emoción porque en sus ojos y mirada, me estaba encontrando con el reflejo de la mía propia. 

Porque esa inmensidad de amor era el mío propio. Porque todo eso gigantesco que vi en un inicio y creí de ella, era mío. Por ella. 

Fue brígido. Fue inesperado. Fue intenso. Y en gran medida, asusta.

Esta mujer me vuelve loca. Cada día me impresiona más que el anterior. Como destruye todas mis barreras con tanta facilidad. Como se cala por cada una de las fibras de mi ser.

Me genera un miedo que quisiera no sentir. El veneno y la cura en un mismo envase. 

De momento seguiré disfrutando. Y ojalá, encontrándome más veces en su mirada. En nuestras miradas que se volvieron una única constelación…