Desechable

Hay grietas en mi corazón que al parecer nunca dejan de doler.

O es que no aprendí a dejar el pasado atrás?

Incluyéndote.

Es que me sigo flagelando, solo que de una manera muy distinta.

Y es que no comprendes mucho mi mundo.

Mi enredo.

Mi mente.

Mis incongruencias.

Mis angustias.

Mi oscuridad, tanto como mi luz.

Esa que nadie parece ver…

O es realmente inexistente?

Y entonces, de que vale mi existencia?

De que vale?

A quien le vale?

Quien realmente lo siente?

Solo soy el bufón de pasada.

Ese haz bajo la manga.

Utilizable.

Reutilizable.

Desechable.

Ese.

Lo sé.

I’ve been there, many times before.

Ojalá algún día pudieras entender todo lo que calla mi corazón.

Esas estrofas que no pronuncio ni escribo.

Esas que esconden mis temblorosos ojos.

Esas que te confié…

Tan enamoradamente.

Te confié.

Esas que aún pareces no recibir.

Confié bien?

Me equivoqué?

En serio?

Yo realmente pensaba/pienso que serías tu…

Aún hay caminos nuevos?

Por favor…

Estoy exhausta.

Estoy infinitamente quebrada y reconstruida.

Explícame vida, en cuantos trozos más puedo partirme?

Cuando se acaba?

Cuando mi espalda dejará de pesar y el reloj dejará de hacer tic/toc?

Desechable.

Desechable.

Ya escuchaste.

O cumples o te desechan de nuevo.

De todas formas…

No vales la pena.

Desechable.

“Mátate”

“Anda a la cocina, toma un cuchillo y mátate”

Desechable.

Despreciable.

Un ser que puedes masticar un rato y luego escupir.

De todas formas, ya le degustaste todo el sabor y ahora parece inexistente.

Entonces bótalo.

Pues ya no te sirve.

Pero tengo que volver a sonreír.

Porque eso esperan de mi.

Cuando ya no sonrío, ya no agrado.

Y ya se vuelve tiempo de desecharme.

De todas formas…

No valgo la pena.

Y vuelvo a estar sola.

O con Lilith, que parece cuidarme del dolor.

Y me acuna en sus fríos brazos.

Y me sonríe con dientes afilados y ojos oscuros.

Pero me sonríe…

Y permanece.

Cuando nadie más lo hace.

Ella permanece.

Y cuida todas mis fragilidades.

Esas que nadie más ha logrado ver.

Por que mejor esta vez, no me llevas contigo?

Quizás en ese lugar encuentre la calma que tanto anhelo…

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Como nuestra historia no tuvo punto final

Nunca se verá como antes.

Pero creo he es algo de lo que debemos estar orgullosas.

Es una prueba de todo lo que hemos tenido que pasar… Y de como vivimos para contarlo.

Es un recuerdo para ti y para mi.

De las batallas que hemos luchado y las dificultades que hemos tenido que afrontar.

Continuaremos viviendo juntas en el tiempo.

No importan cuantos días, meses o años pasen…

Siempre conservaré el recuerdo de cuando nos conocimos.

Lo que sentí, lo recuerdo como si hubiese sido ayer.

Cada lágrima de alegría… O de tristeza.

Cada recuerdo, tan vívido como el último, nunca dejarán mi mente.

Porque al parecer tú…

Eres el amor de mi vida.

21/04/18

Aún el recuerdo es muy latente.

Es difícil pasar tiempo en este “hogar”.

Es difícil volver aquí, al lugar donde tantas veces mis sentimientos fueron traicionados.

Tirados.

Usados.

Y olvidados.

Aquí, donde rehiciste una falsa vida en la cual yo era solo una ex loca y molesta.

Aquí, donde quebraste mi corazón tantas veces.

Aquí, donde me revolviste y me desarmaste, para volverme a botar.

Aquí, donde ocupaste a tu favor todo el amor que mi corazón tenía por ti, por una buena cacha.

Aquí, donde no te importó invitarme y echarme cada vez que se te daba la gana.

Aquí, donde olvidaste que con cada una de tus palabras y acciones, me quebraste un poco más.

Aquí, donde terminaste de traumar mi alma y mi corazón.

Y es que deseas con tantas ganas recuperar esa chica que yo solía ser.

Y para mí es como un recuerdo lejano.

Lindo, tierno y real.

Pero un recuerdo al fin y al cabo.

Uno que cada día veo más lejos.

Uno que parece no querer volver.

Uno que probablemente nunca volverá a existir…

Y es que traicionaste algo tan preciado por mi.

Algo tan inmenso y atesorado.

Y lo perdimos.

Y lo perdiste.

Y mi amor, terminó por quedarte grande.

Y ahora puedo ver que tú te me quedaste chica.

Porque no pudiste ver.

Y dime, por qué no lo podías ver?

Y es ahí donde realmente me detengo.

Por qué no lo podías ver?

Si era real, entonces, por qué no?

Y es ahí cuando me doy cuenta que la batalla la di sola.

Porque quizás para ti no era real.

O no tanto como para mí.

Quizás no lo atesorabas tanto como yo.

Y hoy, después de tanto, soy capaz de verlo y procesarlo, sin desvanecerme en el acto.

Y es ahí, donde también me doy cuenta, que no me mereces.

Que no mereces un corazón que fue tan fiel a ti, sin importar cuantas flechas le tirases, ahí para ti…

Un corazón incondicional.

Pero un corazón que terminaste por hacer mierda.

Uno que se selló a causa del dolor que le ocasionabas.

Uno que no quería volver a sentir y sacrificó todo en el acto.

Uno que traumaste.

Y más importante aún.

Uno que perdiste.

01/04/18

D.

Siempre que se trata de ti, empieza con un suspiro.

Y es que no sé cómo lo haces?

Ni mucho menos entiendo cómo lo logras.

Casi como un recuerdo borroso.

Estas y no estás al mismo tiempo.

Y es todo tan confuso.

Esto que generas en mi.

Como lo haces?

Un corazón sellado no es fácil.

Ni mucho menos un corazón que duerme cada noche en los brazos de su anterior dueña.

Pero en esa parte no soy clara.

Y asumo que tú tampoco.

Pero parece que eso no nos importara.

Cada que hablamos, somos tú y yo.

Y nadie más.

Cuanto más esperaremos?

Y por qué parece que no se agota?

Es todo tan confuso.

Y es que tú y tus mensajes.

Y es que tú y tus vídeos.

Y es que tú y tus noches en la máxima.

Cuéntame.

Que tanto entré en tu piel?

Sea cual sea la respuesta.

Me encanta.

Y yo, si no cargará con este atado corazón, probablemente actuaría igual

Pero le debo mi piel a otra chica.

Una que sabe de ti y me dice que no es real.

Y dime hermosa, es real?

Explícame entonces por qué cada vez que abro nuestra conversación, me pongo nerviosa?

Inclusive al escribir esto.

De momento, dejaré que lo que tenga que ser, sea.

02/02/18

…..

Creo que no eres lo que quiero ni lo que necesito…

Creo…

Es tan confuso todo

Pero a la vez tan evidente…

Porque desde que apareciste, son más los disgustos que las alegrías.

Siempre hay malos ratos.

Siempre.

Y la felicidad que reinaba en mi vida,

hoy se ve opacada con tu presencia…

Por qué?

Por qué tenía que ser así?

De verdad ya nos perdimos?

Es esto real?

Nunca pensé que fuese a pasar esto.

Siempre pensé que sería débil ante ti.

Y entonces…

Que es esta sensación?

Que son estas ganas de alejarte de mi vida?

Por qué ya no siento esa felicidad inmensa a tu lado?

Por qué ya no logras hacerme feliz?

Acepto y recepciono todos tus “Te Amo”.

Y por qué ya no puedo responderte igual?

Qué pasó con mis “Te Amo”?

Por qué siento que ya no puedo corresponder a tu amor?

Dime por favor…

Por qué ya no siento lo mismo que tú?

La Princesa

Y fue así como día tras día la princesa notaba como desaparecía a ojos de los demás.

Su amante se lo repetía constantemente, pero la princesa estaba ciega de amor.

Tan ciega que no le importaban los insultos, tan ciega que no le importaron los gritos, tan ciega que seguía a su lado a pesar de lo que su corazón gritaba.

La princesa sabia que no la valoraban, pero que si la amaban. La princesa también sabia que había algo mal con ella, que espantaba a todos y que jamás había encontrado la pieza que calzara a la perfección.

Sin embargo su amante era casi esa perfección, pero por el casi, es que el cuento tiene final.

Día a día la princesa noto que habían más personas a su alrededor que estaban sin estar. Y la princesa se preguntaba “porque sigo yo aquí para ellos?”

Pero no encontraba respuesta.

Algo tenía que estar mal con la princesa. Todos estaban ahí y sonreían para ella, pero nadie realmente la quería a su lado.

Poco a poco la princesa comenzó a guardar todo dentro de si.

Sufría y lloraba, pero nadie lo notaba.

Nadie conocía realmente a la princesa.

Tanta era su angustia, que algo empezó a cambiar en ella. Algo que alguna vez ya le había pasado.

Su corazón se empezó a detener.

El corazón de la princesa ya no quería latir.

Su corazón ya no quería sentir.

Poco a poco una delgada capa de cuarzo fue cristalizando el corazón de la princesa.

Así es como debía ser. La princesa no debía sentir, porque solo de esa forma podría vivir.

Ella sabia que algo andaba mal y ese mal era que la princesa no podía vivir y sentir a la vez.

Su corazón se fue inmovilizando de a poco y la princesa sentía como su vida se volvía mas simple.

Así todo fluía y todo tomaba su ritmo, siempre y cuando la princesa no dejara que su corazón latiera…

Pero podría vivir así por siempre la princesa?